LAS DIFICULTADES DE OBRAR ÉTICAMENTE EN UN MUNDO GLOBAL

La Responsabilidad Social Corporativa podrá ser un verdadero factor de cambio en la medida que tanto empresas como sociedades la incorporen y exija recíprocamente. Y ello tiene que ver con el nivel cultural y la conciencia adquirida por las sociedades, muy distintas según los contextos sociopolíticos. Hay ahí una clara interacción: no puede pretenderse un comportamiento ético de la empresa si la sociedad que la rodea tiene bajos niveles éticos y, a su vez, una cultura empresarial que haya integrado la ética en la gestión de todos sus procesos será sin duda punto de referencia ético para la sociedad de que se trate. Por eso la importancia de que en todas las sociedades se vivan procesos democráticos y, por tanto, valores fundamentales para la ética en general y la Responsabilidad Social Corporativa en particular.



Si queremos vivir en un mundo más humano es ineludible para la empresa el trasladar sus códigos y estándares éticos a todos los lugares donde opera. Pero ahí nos encontramos con el tema de qué hacer cuando en unos países en donde desarrolla su actividad empresarial faltan legislaciones sociales o incluso se vulneran claramente los Derechos Humanos. Evidentemente, lo deseable sería que las empresas transnacionales ejercieran el papel de transmisoras de los Derechos Humanos. Y que, por consiguiente, las empresas que aplican criterios de responsabilidad social en sus países de origen deberían mantenerlos también, en países con régimen autoritario y falto de libertades. Por otra parte, a pesar de que las leyes y el sistema de un país puedan ser antidemocráticos e ilegales, las políticas internas de una empresa deberían ser de respeto hacia los trabajadores y grupos de interés, ofreciéndoles un buen ambiente de trabajo, buenas condiciones laborales, salarios justos, formación, seguridad, etc. Este fue el caso de la multinacional Shell en la España de los años 50, que tenía incorporadas unas políticas sociales y laborales muy avanzadas en aquel contexto (salarios más altos que la media en España, jornadas más cortas, semana inglesa, y otra serie de ventajas como los desayunos a media mañana, café o té por la tarde, revisiones médicas, ayuda de estudios, excursiones, ayuda en la compara de vivienda, etc.). En definitiva, la Responsabilidad Social Corporativa tendría que ser un parámetro de acción de las empresas en mercados globales, donde todas para poder competir deberían respetar y cumplir ciertos estándares y normas globales.

Ante el problema de una globalización sin o con escasas reglas democráticas, no cabe duda que se pone de manifiesto la imperiosa necesidad de avanzar hacia un sistema de gobernabilidad mundial, que gestione la globalización de una forma más humana y justa, evitando las grandes desigualdades que se producen y haciendo llegar a todo el planeta la enorme riqueza generada. Y hablar de un sistema de gobernabilidad mundial es hablar de la creación de organismos transnacionales, organizados de forma democrática -y ahí se encuentra hoy por hoy la mayor dificultad- que sean capaces de hacer cumplir a todos los gobiernos del mundo unos mínimos sociales y laborales y que corrijan las disfunciones de los mercados globales. Este es el gran reto del siglo. XXI.


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